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ORDEN FORAL 155/2007 POR LA QUE SE CONCEDE LA GESTION DEL LIBRO GENEALOGICO OFICIAL DE LA RAZA CANINA DEL PACHÓN NAVARRO


Con la aparición de revistas especializadas en perros de caza, principalmente en los años noventa, aparecieron algunos artículos interesantes que orientan al cazador para eludir un posible fraude en la compra de perros caza y de muestra en particular. Aquí le recomendamos cual debe ser una forma correcta de proceder:
LA NARIZ PARTIDA O LABIO LEPORINO: TODO LO QUE USTED DEBE SABER

La nariz partida o labio leporino es un rasgo congénito en la raza del pachón navarro, aunque no exclusivo. Los ingleses llegaron a denominar al antiguo perro de muestra ibérico "doble nose", nariz doble. La llamada nariz partida se da también en las razas cóncavas o ultracóncavas. Así que a los perros de muestra llegó del encuentro que permitió su 'invención' medieval entre perros de presa y sabuesos.

Aparte la cuestión filogenética, a los puristas del antiguo perro español de muestra nos da igual el cachorro que nace de una forma como de la otra en la misma camada. Lo importante es que se muestre de acuerdo a lo que queremos conservar y engrandecer que es el perro polivalente trotador. De hecho , apenas hemos escrito sobre la nariz doble. Pero he aquí que al cazador moderno, llega a nuestra casa pidiendo perros de nariz partida en un 75 % de las ocasiones, seguramente porque es desconocedor de algunas dificultades en la crianza asociadas al carácter genético. Nosotros desde nuestra marca "Alajú" siempre hemos preferido reforzar el mensaje de perro autóctono, polivalente, rastreador y venteador, duro en la maleza, trotador, cazando en la distancia... Perros recios de media talla, rectangulares y trotadores, de pelaje áspero y comportamiento rústico. Son los mensajes de la diferencia.

La experiencia en "Alajú" se refiere a la cría de más de mil ejemplares de pachones navarros en un programa de cría que incluye la nariz partida o labio leporino como característica tradicional de la raza y rasgo asumido como de referencia en la conservación del tipo tradicional.

Es oportuno que -tras una experiencia sin precedentes en la cría de la raza- analicemos detenidamente -con datos, no con opiniones- los aspectos que más le interesan al cazador inteligente sobre este detalle.
Tradición versus malformación

Para los cazadores españoles la nariz partida de nuestros perros de muestra fue sobretodo una tradición. También es un rasgo diferencial en la diagnosis de la raza de los perros perdigueros y pachones. Es una característica, entraña un defecto, pero la tradición en nuestras razas pesa. La doble nariz pesa tanto como la tradición española de despuntar el rabo... El labio leporino es considerado en la especie humana una malformación. Es relativamente frecuente, siendo aproximadamente el 15% de todas las malformaciones; con una frecuencia, asociado o no a paladar hendido, entre 0,8 a 1,6 casos por cada 1000 nacimientos de niños. El sexo masculino se encuentra más afectado, en una relación de 7:3, con un predominio del labio hendido unilateral sobre el bilateral, y con mayor frecuencia el lado izquierdo que el derecho; siendo la malformación más frecuente el labio leporino asociado al paladar hendido, que cada uno por separado; de tal forma que la asociación más frecuenten humana es el labio leporino unilateral total con fisura del paladar.

En realidad, la nariz partida de nuestros perros puede equivalerse al labio leporino, que es un hórrido defecto congénito que se presenta en la especie humana, corregido mediante cirugía en los niños recién nacidos y con técnicas educativas en las personas gangosas. Quizá por un sentimiento humanizante, en la cinofilia oficial internacional la nariz partida está prácticamente proscrita, incluso en razas que la presentan con frecuencia. El estándar del Perdigueiro portugués descarta el labio leporino y está contemplado como defecto eliminatorio también en el Braco de Auvernia, en el Braco francés y en Pointer inglés. En el Boxer, Bulldog o razas afines ya ni se cita como probable ni en los estándares raciales.

En España, el rasgo de nariz partida fue obviado en las exposiciones caninas de finales del XIX. Seguramente, con la certeza de que el carácter complicaría la crianza de la raza, los pachones premiados lo fueron de nariz entera normal. La llamémosla "moda" comenzó en el siglo XX, donde se reavivó la idea tradicional de que los perros de doble nariz tenían dobles vientos, pero ahora sabemos a ciencia cierta que no es así. El Sr. Sanllehi, en su publicado borrador de estándar para el Pachón Navarro, expuso en los años 70 aceptar la tradición de la nariz partida pero no fomentar el labio leporino o los incisivos visibles. Como veremos más adelante, intentar introducir una gradualidad a esta malformación es imposible.

Actualmente se acepta -en términos embriológicos- la teoría de la interrupción de la migración mesodérmica; o bien, no llegó en cantidad suficiente para conformar la boca y los procesos maxilares laterales, no teniendo la oportunidad de fusionarse al proceso frontonasal, causando en unos casos hendidura labial o conjuntamente hendiduras en el labio y el paladar. La cirugía del labio hendido es uno de los mayores retos en la cirugía plástica humana moderna, aunque en veterinaria no se practica ni tiene interés.

Embriología del labio y del paladar hendido

Para comprender la producción de estas deformidades congénitas, es importante conocer la embriogénesis normal de la cara y el cráneo. El centro topográfico del desarrollo facial es el estomodeo o boca primitiva, alrededor del cual se forman prominencias y surcos que, al crecer y diferenciarse, dan lugar a las estructuras que forman la cara.

  • Los procesos nasomediales participan en la formación de la porción medial del maxilar superior, del labio y del paladar primario (prolabio, premaxilar y parte medial anterior del paladar). Los procesos nasolaterales dan origen a la porción lateral maxilar.
  • Los procesos maxilares crecen hacia la línea media, acercándose a los procesos nasales, los cuales, a su vez, han crecido hasta tal punto que la porción inferior del proceso frontal, situado entre ellos, desaparece por completo y ambos procesos nasomediales quedan en contacto. Los procesos nasolaterales se mueven hasta ponerse en contacto con los procesos maxilares en ambos lados.
  • La hendidura labial resulta de un error, en grados variables, en la unión de los procesos nasomedial y nasolateral. El paladar hendido asociado es secundario a la alteración del desarrollo del labio. El cierre palatino es impedido por la lengua, que, a su vez, se encuentra obstaculizada por el gran proceso mediano, o prolabio, y es producido por el exceso de crecimiento compensatorio de la hendidura labial. Por ello, el paladar hendido ocurre más frecuentemente en casos de hendidura labial.
Causas y heredabilidad

Dada la variabilidad en el espectro clínico de estas alteraciones, se infiere que se trata de genes menores que actúan por acción aditiva, constituyendo lo que se denomina herencia poligénica o continua. La heredabilidad es tanto mayor cuanto más extensa sea la lesión, lo cual ha sido corroborado en animales de experimentación.

En innumerables estudios clínicos, los factores etiológicos en el labio leporino, con paladar hendido o sin él, no se pueden determinar con exactitud, por lo que la medicina se limita a clasificarlos como de tipo "hereditario multifactorial" dependiente de múltiples genes menores con tendencia familiar establecida, sin seguir ningún patrón mendeliano en el 90% de los casos. Estos representan el resultado de interacciones complejas entre un número variable de genes menores y factores ambientales, por lo general desconocidos. Dichos genes predisponentes, cuya acción y número son difícilmente identificables, actúan según la teoría de la predisposición genética (poligenia).

Los criterios de la medicina humana para interpretar este tipo de herencia son rigurosamente coincidentes con nuestra experiencia en la cria de perros navarros:

  • La frecuencia de la malformación genética varía en las diferentes poblaciones de acuerdo con su carga genética propia.
  • La malformación es más frecuente en los parientes de los sujetos afectados.
  • Existe una gran gama clínica de variedad e intensidad de estas malformaciones.
  • El riesgo de presentar una malformación un familiar es mayor cuanto más grave es la malformación y aumenta a medida que lo hace el número de sujetos afectado de la familia.
  • Existe predisposición en cuanto al sexo; es más frecuente hallarse afectados los varones (en los machos) en el labio y paladar hendido, mientras corresponde a la mujer (las hembras) el presentar con más frecuencia el paladar hendido.

En medicina humana se han enunciado algunas causas predisponentes y cuadros asociados que nosotros no hemos podido comprobar en perros:

  • Determinadas malformaciones tienen una predisposición estacional.
  • Dentro de los factores ambientales se incluyen la hipoxia (tabaco, altitud), alcohol, talidomida, etc.
  • Un 3% de las fisuras palatinas forman parte de un síndromes: sordera, hipoplasia del ala nasal, heterocromía del iris.
  • La edad de los progenitores se ha relacionado con mayor índice de afectación, y dentro de ellos particularmente la edad del padre.

Sin embargo en la cría de nuestros perros pachones confirmamos el rasgo que explica un informe médido de la universidad de Málaga para la S.E.C.P.R.E. (asociación médica especialista) :

  • "Las malformaciones asociadas a labio y paladar hendido son más frecuentes faciales y/o locales, frente a las sistémicas (esqueléticas, cardiovasculares,...)"

Está demostrado que los ejemplares caninos con la llamada nariz partida o labio leporino, en cualquiera de sus manifestaciones, llevan aparejado un desencaje mandibular y son generalmente prognáticos (belfo) o enognáticos (picón), cosa que el criador no puede corregir pues una característica arrastra a la otra.

 

Aspectos morfológicos

  • La nariz partida entraña orificios nasales más abiertos,
  • La nariz partida se presenta generalmente en ejemplares de perfil recto o cóncavo de ejes craneofaciales convergentes o paralelos. Comunica también mirada estrábica en muchos ejemplares y una expresión de pocos amigos.
  • La nariz partida se presenta más frecuentemente en los machos que en las hembras, En las hembras es más frecuente el paladar partido, que las hace inviables en la especie canina. De forma que la población menos frecuente en los nacimientos de nuestra raza es precisamente la de hembras de nariz hendida, que es por contrario una combinación de las más demandadas por los cazadores.
  • El labio leporino muy abierto es un estorbo en la caza sobre terrenos enmarañados,
  • La nariz partida lleva aparejado un desencaje mandibular y los ejemplares que la ostentan son generalmente prognáticos (belfo) o enognáticos (picon), en diferente grado.
  • La nariz partida conlleva a veces ejemplares de medio paladar, lo que dificulta su cría y complica el comportamiento del perro adulto a la hora de comer y respirar en esfuerzo.
  • El labio leporino además entraña la exposición de los dientes incisivos, que en los cachorros no se ve, aunque se hará más evidente en los perros cuando mudan la boca y se hacen adultos, lo que para algunos propietarios resulta repugnante.
En medicina humana, el labio leporino es una malformación más frecuente en los varones corregida quirurjicamente.
Heredabilidad
  • El labio leporino, con paladar hendido o sin él, la medicina se limita a clasificarlo como de tipo "hereditario multifactorial" dependiente de múltiples genes menores con tendencia familiar establecida, sin seguir ningún patrón mendeliano en el 90% de los casos.
  • La heredabilidad es tanto mayor cuanto más extensa se presente,
  • Esta característica se presenta con más o menos intensidad, desde el labio completamente leporino a la incisión nasal o una simple hendidura medial en la trufa, pero resulta una combinación poligénica por lo que es imposible establecer una selección aislada del carácter.
  • El labio leporino o nariz partida se presenta con más frecuencia en ejemplares con precedentes familiares más numerosos y es más frecuente cuanto más intenso es el labio leporino. De manera que ejemplares de nariz normal tienden a dar hijos normales. Los ejemplares que manifiestan el labio leporino generalmente tienen descendientes con mayor frecuencia o en su mayoría de nariz partida.
  • Aproximadamente, se puede establecer entre nuestras líneas de sangre que entre un 15 a 20 % de los ejemplares de la raza presentan el carácter labio leporino con o sin el paladar hendido, con mayor o menor intensidad. En camadas, puede repartirse entre el 0 y el 80 por ciento de los cachorros.
  • La nariz partida lleva asociado en algunos ejemplares una manifestación de torso plano, con depresión esternal y costillar corto que hace inviables frecuentemente a los cachorros neonatos.
Crecimiento retrasado en los cachorros con labio leporino.
Aspectos prácticos
  • Los perros de nariz partida nacen frecuentemente con paladar abierto y mueren en los primeros días.
  • Los que tienen paladar cerrado succionan peor y su crianza es un calvario... Siempre pierden peso con arreglo a sus hermanos de camada, maman con más dificultad y desde un principio llevan peor la lactancia, con lo que frecuentemente se encalostran mal. Se crían pequeños, retrasados, más débiles y generalmente necesitan desde muy pronto ayuda artificial. Comienzan a igualarse con sus hermanos de nariz normal tras cuatro o cinco semanas de alimentación sólida.
  • Los perros de doble nariz suelen ser cóncavos o cuando menos de perfil facial recto y esto fascina a los cazadores, lo del hocico remangado, porque comunica al perro una visión frontal y un espiritu ventor.
  • Los nasogramas practicados demuestran que la trufa y los hollares de los perros con nariz partida son mayores que los de nariz normal. Sin embargo, el caño nasal es más corto y a menudo se dificulta la respiración. Está demostrado que las razas de hocico corto tienen una mecánica de termo-ventilación más deficiente y su vida suele ser más breve.
  • Frecuentemente, se ha asociado la nariz partida o doble con perros de más vientos, aunque en la práctica y tras una experiencia de más de veinticinco años y nueve generaciones podemos afirmar rotundamente que no hay diferencias de olfato, comportamiento en la caza y prestaciones entre los pachones de nariz normal y los de labio leporino.
  • La hendidura nasal de los perros de nariz partida deja expuesta gran parte de la mucosa nasal y provoca erosiones en exceso y riesgo de infecciones.
  • Algunos ejemplares de nariz hendida presentan una pequeña oquedad sobre los alveolos dentarios de los incisivos centrales superiores, que con frecuencia se llena de cuerpos extraños restos de comida o espiguillas y que es necesario extraer regularmente con una pinza. La operación es un poco delicada, debe hacerse frecuentemente, aunque desagradable para el dueño y atemorizante para el perro que a veces toma resabios.
Aspectos raciales
  • La nariz partida siempre ha sido una tradición en los antiguos perros ibéricos de muestra y como tal creo que hay que conservarla; solo como una tradición, no como una obsesión y menos aún como una bandera.
  • El cazador medio que se ve atraído por la raza de pachones navarros cae en una contradicción frecuente: busca aspectos funcionales en un perro de trabajo, trotador, dócil, rastreador, cobrador, cazador en la distancia, etc. Y sin embargo exige del criador este aspecto morfológico que nada tiene que ver con el rendimiento en la caza.
  • la nariz partida es también la ventana del fraude. La nariz partida o doble ha resultado ser la coartada que han buscado los vendedores profesionales de perros para dar cruces de pointer por Pachón.
  • El carácter nariz partida abre la puerta a cruzados de pointer con la nariz partida, con patente de pachón. Es famosa la práctica de los de siempre: cuando los cachorros nacen con doble nariz, le amputan el rabo y lo venden como pachón; en caso de nacer con nariz entera, le dejan cola entera y va al cazador como pointer. Está documentado y hay muchos testigos en el sector de este fraude.
  • El cazador sujeto a este fraude racial defiende con frecuencia este tipo de perros cruzados porque "caza bien", pero lo cierto es que los cruzados no cazan con arreglo al patrón racial de trabajo que debe esperarse del legítimo pachón navarro.

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