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Con la aparición de revistas especializadas en perros de caza, principalmente en los años noventa, aparecieron algunos artículos interesantes que orientan al cazador para eludir un posible fraude en la compra de perros caza y de muestra en particular. Aquí le recomendamos cual debe ser una forma correcta de proceder:
SOCIALIZACIÓN DEL CACHORRO: LAS PRIMERAS SEMANAS EN CASA DEL NUEVO DUEÑO

En la vida de un Pachón Navarro, las semanas más importantes son de la 6ª a la 14ª de vida del cachorro. Durante esa fase se produce la socialización del perrito en el ambiente humano. Apartado de sus hermanos y de su madre, su entendimiento alcanza los máximos niveles de aprendizaje y de relación con las personas. Muchos cazadores que acaban de adquirir un Pachón Navarro confían tanto en la labor del criador que descuidan la primera fase de convivencia familiar con el cachorro: la llamada etapa de 'imprinting'.

El cachorro de Pachón Navarro suele salir de nuestra perrera entre las ocho y diez semanas de vida. Todos los criadores modernos han aprendido que se obtienen mejores perros de caza entregando el perrito pronto a su futuro dueño. Sin embargo es necesario, cerrar todo lo posible el calendario vacunal del cachorro y alcanzar una edad en que el cachorro resista sin problemas un eventual transporte. Nuestro programa ALAJÚ de cría recomienda actualmente al futuro propietario recoger el perrito entre ocho y nueve semanas. Ello obliga al propietario a completar la serie de vacunas con una última vacuna polivalente durante la 11ª semana.

En esos primeros días o semanas, es aconsejable para el cazador olvidar sus experiencias anteriores con cachorros de otras razas de perros de muestra y centrarse en convivir con su nuevo cachorro pachón. El Pachón Navarro es de natural una raza sensible y sumisa, fácil de dominar y de carácter equilibrado, aunque es muy importante para la mayor parte de los individuos de la raza un buen proceso de sociabilización y confianza en el dueño. El cachorro en esa fase especial de la 6ª a la 14ª semana establece los vínculos con el mundo exterior que serán permanentes. El nuevo dueño debe disponer la recría del perrito en el ambiente de la familia, rodeado de personas, impactado de experiencias nuevas y siempre positivas, inmerso en afecto, en ruidos, en voces, con muy pocos límites durante las primeras semanas. Las cosas importantes acaecen en esta fase: las voces mágicas de obediencia, las ordenes simples de llamada... Un simple collar al cuello es una gran novedad, su familiarización con la traílla también lo es... Cuantas más cosas vea y experimente el cachorro, mucho mejor para la formación de su carácter. Si ve pocas cosas, es posible que de mayor sea un perro más tímido y asustadizo. Se trata de estimular la relación con las personas y avanzar en el trato y maduración del carácter de nuestro perro de caza en el futuro.

Pocas veces se ha descrito este proceso de socialización tan claramente y de forma tan entretenida como en un artículo publicado por la revista 'Trofeo' de la pluma de nuestro amigo veterinario y prestigioso cinófilo el Dr. García Estévez.

SISTEMAS DE APRENDIZAJE DEL PERRO
por Juan J. García Estévez
Como todos los animales sociales, el perro no solo debe aprender a los largo de su vida los mecanismos de subsistencia, sino un compleja conducta social de interrelaciones y jerarquías tanto con sus congéneres como con sus dueños. Los perros de caza no son una excepción. Pero además los perros de caza deben compenetrarse con su dueño y ser útiles en un trabajo muy concreto, el ejercicio cinegético. Vamos a internarnos en los próximos artículos en cómo y porque aprende un perro, algo que nos valdrá constantemente para mejorar su rendimiento en la caza.
SOCIALIZACIÓN EN LA PERRERA
Gracias a mi querido amigo Manolo Antoñanzas, hace años criaba mis cachorros en un lugar idílico. El jardín de la casa solariega donde vivía Manolo y su mujer, en medio del monte, era su perrera y zona de correrías. A través de una gran puerta de piedra salíamos a un céltico bosque de grandes robles donde no era difícil encontrar algún zorro, tejón o jabalí. Yo iba una o dos veces al día a sacar los perros al monte y dar largos paseos por los solitarios bosques. Pues bien, durante los años que crié mis perros en este incomparable lugar fue cuando obtuve los perros de peor carácter, tímidos y asustadizos, algunos por esta condición no útiles para la caza. Que solo tuviesen contacto con Manolo y conmigo, y estuviesen expuestos a pocos estímulos, fue el problema.

El motivo es bien conocido en la actualidad y se denomina síndrome de privación o de Kaspar-Hauser. Los criadores-cazadores lo conocemos desde hace tiempo y lo denominamos, con bastante acierto, el síndrome de perrera y nos viene a manifestar que un perro joven que permanece mucho tiempo confinado en un lugar aislado, sin recibir estímulos exteriores, desarrolla una patología de conducta que le afectará durante toda la vida, siendo un perro con pautas de conducta anormales. Este problema también se da en los humanos y fue descrito por primera vez en 1828 en un joven alemán llamado Kaspar-Hauser que fue criado en condiciones de aislamiento de su familia y los seres humanos, mostrando un comportamiento atípico ya que no pudo aprender pautas de conducta de ellos.
Socialización en la perrera
ASUSTARSE DE LOS DISPAROS

Los perros tienen un periodo muy importante de aprendizaje que va de los 45 días a los 90 días en los que establecen los vínculos con el mundo exterior y que denominamos fase de imprinting o sociabilización . Un cachorro que recibe muchos y diferentes estímulos durante esta fase, de adulto será un perro alegre, extrovertido y equilibrado; por el contrario un cachorro que durante esta fase solo ha visto los muros de su perrera, responderá ante nuevos estímulos con una conducta de fobias (asustarse) o de ansiedad (excesivo nerviosismo). Aplicado a la caza, es tan importante esta fase que muchos de los perros que sufren este síndrome no son útiles para la caza ya que, aunque tengan dotes de buen cazador, cualquier cosa extraña que aparezca en el campo (otro perro, una persona que no conocen, un coche) les atemoriza y les bloquea. Los perros con este problema en su mayoría se asustan de los disparos, por lo que es bueno, como medida preventiva, que los perros de caza escuchen disparos (o al menos ruidos fuertes) durante la fase de sociabilización.

Uno de los problemas asociados a la falta de una correcta sociabilización de un perro es que tiene alterados los procesos de aprendizaje. Una de las características de estos perros es un interés desmesurado hacia objetos o situaciones, aunque carentes de consecuencias en cuanto al aprendizaje. Por ello son animales de más difícil educación o que llegan a no ser útiles para un adiestramiento. Por lo tanto, si queremos que nuestro perro aprenda con rapidez y disfrute aprendiendo tendrá que estar, como primer paso, bien sociabilizado.

COMO SE REALIZA LA SOCIABILIZACIÓN
La sociabilización comienza desde el mismo día del destete. El nombre de síndrome de perrera viene precisamente porque este problema se da en cachorros encerrados en estas instalaciones, y nunca se da en cachorros que conviven en una casa con sus dueños. Todos los perros criados en el seno de una familia están bien sociabilizados, especialmente cuando en la casa hay niños ya que con estos comparten muchas actividades (desde ver la TV a montar en bicicleta o patinete) por lo que se ven expuestos a numerosos estímulos. Y como digo siempre, no hay atajo. Si queremos un buen perro, de cachorro tendremos que dedicarle, nosotros mismos, nuestra familia o nuestros hijos, bastante tiempo. Por cierto, como es fácil deducir, los niños son los mejores sociabilizadores de cachorros.
Convivencia muy necesaria en casa: el perrito entre adultos y niños.

Si decidimos saltarnos esta fase, e ir directamente a un criador para comprar un perro joven de varios meses, es muy importante observar su conducta y carácter. Rehusaremos cualquier perro que sea esquivo o huraño, que no se acerque a nosotros con alegría y que sea desinhibido, y por mucho que nos digan que con el trato y manejo eso se corrige!. He trabajado mucho con perros mal sociabilizados y los resultados en general son bastante malos. Son muy pocos las casos que he conseguido que fuesen perros normales, siempre adolecen de algún problema, y cuando lo he conseguido ha sido siempre en ejemplares poco afectados, en ejemplares muy jóvenes y/o que fuesen de razas o líneas genéticas de carácter abierto y extrovertido. Sinceramente, es mejor empezar con un buen perro joven desde el principio y ahorrarnos disgustos y penalidades, por mucho que el criador nos demuestre sus habilidades parando las plumas.

Juan J. García Estévez.

Publicado en ‘Trofeo Caza' Nº 382, Marzo 2002

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